Arabia Saudí. ¿Hasta cuándo se va a tolerar el mal comportamiento de Mohammed Bin Salman?

Reporteros sin Fronteras (RSF) expresa su profunda preocupación por las recientes acusaciones de los investigadores de la ONU de que el príncipe saudí, Mohammed Bin Salman, hackeó el teléfono del propietario de The Washington Post, Jeff Bezos, en un posible intento de influir en la cobertura del periódico sobre Arabia Saudí.

El relator especial de la ONU para la libertad de expresión, David Kaye, y la relatora especial de la ONU sobre asesinatos extrajudiciales, Agnes Callamard, anunciaron el 22 de enero que tienen información que sugiere que la cuenta de WhatsApp del príncipe heredero de Arabia Saudí desplegó un programa espía en mayo de 2018 que permitió la vigilancia del teléfono de Jeff Bezos, en un esfuerzo por influir o silenciar las informaciones del Post  sobre Arabia Saudí. Según Kaye y Callamard, las circunstancias y el momento del presunto ataque "fortalecen el apoyo" para futuras investigaciones sobre la posible participación de Mohammed Bin Salman en el asesinato del periodista de The Washington Post Jamal Khashoggi.

 

"RSF prevé una investigación exhaustiva sobre la presunta vigilancia del príncipe heredero a Jeff Bezos, y recuerda a la comunidad internacional que estas acusaciones surgen no solo después de que se perpetrara por primera vez en la historia el asesinato de un periodista en un consulado, sino al mismo tiempo que Arabia Saudí sigue reteniendo de manera arbitraria en prisión a al menos 32 periodistas ", señala el secretario general de Reporteros sin Fronteras, Christophe Deloire. "Consideramos que las naciones no pueden hacer la vista gorda ante sus métodos represivos cuando cooperan con este régimen y que no deben comportarse ’como si tal cosa’ para que la Cumbre del G20 se organice en Riad bajo la presidencia de Arabia Saudí".

 

Las acusaciones esbozadas en el reciente informe de la ONU, junto con el asesinato sin resolver de Jamal Khashoggi, subrayan la urgente responsabilidad de los legisladores estadounidenses y de la comunidad internacional de controlar al príncipe heredero de Arabia Saudí, quien ha demostrado una vez más un patrón de comportamiento que ignora las normas internacionales de derechos humanos", apunta Dokhi Fassihian, directora ejecutiva de RSF en Estados Unidos. "Además, este informe destaca la necesidad de que los legisladores en EEUU y en el extranjero establezcan controles sobre la venta y transferencia de tecnologías de vigilancia a los Estados que tienen en el punto de mira a periodistas y disidentes".

 

Situado en el puesto 172 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2019 de RSF, Arabia Saudí es hoy uno de los tres mayores carceleros de periodistas del mundo, junto con China y Egipto.

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Updated on 28.01.2020